31
de
Mayo
ESPEJO ROTO

devuelven
tu imagen multiplicada.
Desde cada uno de los trozos
te despides…
y yo
ya no sé qué hacer
con tantos adioses.


En esto de amar
hay algo de desnudarse
de sacarse la piel
de curtirla
con soles poco usuales.
Tiene un poco de fundirse
de olvido de sí misma
de renuncia
de estrujar la vida
destilando sudores
humedades
pálidas sensaciones desmayadas.
Hay algo de morir
de agonía
de agotarse de a poco
de no importa
de a pesar de todo.
En esto de amar
hay algo
de no amarse.

En este cuarto cuelgo
ramitos de toronjil en las ventanas
con collares de ajo ahuyento los fantasmas
aromo mis sábanas de menta y de cilantro.
En este cuarto guardo
ramitos de romero en los balcones
albahaca y manzanilla en los cajones
lavanda y hierbabuena en los rincones.
En este cuarto aguardo
rumor de hiedra roja en las paredes
y mientras se me llena el corazón de musgo
deshojo margaritas de hojas embusteras.

Isidora Aguirre
Cuídate.
Fúndete a los muros.
Mimetízate en la sombra.
Que una noche de éstas
te atrapo sin más
y te engullo entero.
Te pongo en mi mesa
adornada de flores,
con manteles largos,
con candelabros tristes
y
al filo de los cuchillos nocturnos
te degusto
rociado de vinos
bañado en salsa de castañas
hervidas en su propia lluvia.

A la nada me voy: No busco nada
no persigo, no te evoco, ni te invoco
quiero darme a mi instinto y es tan poco
anhelarme loba libre en la manada.
Me regalo una luna enharinada
que acompañe la locura de los locos
en su pálida blancura es donde toco
de un adiós su canción desafinada.
En la noche es mi aullido el que te alerta
a poner en tu ventana las aldabas
y poner firme cerrojo a toda puerta.
Que la fiera que hay en mí fuerza la entrada
para que el fino colmillo de esta bestia
dignifique su venganza a dentelladas.

Ser farol, ser candil
tibia flama que chamusca
tus dedos andariegos.
Ser candelabro altivo
y sostener
tu procesión de llamas encendidas.
Ser esperma y derramarse
en la concavidad rosada de tus palmas,
en las líneas que declaman los destinos.
Ser pabilo interminable, mecha virgen
carbón que se enrojece con tu llama.
Ser antorcha, fogata mansa, brasa candente.
Y ser también aceite
para tu lámpara imperiosa.
________________
(Del poemario: Piel de Polen, 2003)

Lanza la de mis dedos
hundidos en tu pelo
desmalezándolo todo
Brasa la de mi corazón
desmadejado y desnudo
en su fogata latiente
Relámpago el de mis ojos
clavados en la ausencia
de los tuyos cegados
Cerbatana la de mi lengua
infiltrando en tu lengua
su reptil costumbre
Curare el de mi saliva

Oye tú…Capitana de ataúdes:
Aquí en mi pecho
tu timón marino
para que puedas zarpar
al océano de una lágrima.
Aquí en mi cuerpo
el muelle quejumbroso
que despide en pañuelos
tu lluvia de gaviotas.
Apura Capitana
que la memoria es frágil
y no puedo darme el lujo
de olvidar cómo se muere.

Dame la luz/la sombra/la tiniebla pura
dame el rencor/el amor/dame la tormenta
la más cruda página
la flor más marchita/ la mustia amapola:
Dame las cerezas.
El calor/el sudor/el frío que quiebra
dame también el sol/el volcán/el candor:
Dame tu simpleza.
La dura certeza de tu alma de luto
la música dame
la lluvia/la risa/el pan/el poema:
Dame tu riqueza.
Tus trenes/tus barcos/tus suaves gemidos:
Dame tu tristeza.
Tus cartas/tus dudas/dame tus andenes
recibo afanosa todos tus misterios
los huelo/los toco y casi en secreto
te los doy desnudos:
Dame tus desvelos.
En sábanas blancas te arranco los sueños
dame la agonía/los besos/la luna
dame los fantasmas que habitan tu espejo.
(Del libro: "Reflejo de Luna Hiena")